Título: LA MONTAÑA MÁGICA
Autor: Thomas Mann
Traductora: Isabel García Adánez
Editorial: Penguin Random House Grupo Editorial
Edición del Centenario
Fecha: marzo 2024 (1924)
Páginas: 1048
ISBN: 978-84-663-7332-6
Bueno, pues reto conseguido. Y lo digo porque esta obra (considerada una de las más importantes novelas de la Literatura alemana del siglo XX), la tenía pendiente en mi lista de clásicos por leer. Nunca hasta ahora me había atrevido con ella por muchos motivos, por el respeto que me inspiraba, por la extensión de más de mil páginas, por miedo a no ser capaz de entender su contenido…
Y ahora que he podido dedicarle el tiempo que se merece, que no es poco, he de decir que he disfrutado de una magnífica pieza literaria, a pesar de su dureza en algunos pasajes filosóficos de las conversaciones entre Settembrini y Naptha, dos de sus personajes más significativos.
La novela comienza con la llegada del joven Hans Castorp a un sanatorio en las montañas de los Alpes suizos. Va allí a visitar a su primo Joachim Ziemssen, que se encuentra enfermo y a pesar de que sólo pretende pasar tres semanas, su estancia durará siete años, justo hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial.
Durante su estancia pasan muchas cosas, aunque parece que no, porque el tiempo (uno de los temas centrales que vertebran la novela) allí en el sanatorio se mide de otra forma. No hallaremos en la obra grandes acontecimientos, ni pasiones desenfrenadas, ni asesinatos, ni intrigas, ni sorpresas inesperadas, sino solo el sobrio y delicado paso del tiempo, cargado de sutilezas, pequeños gestos con significado, la cotidianidad y la tranquilidad de una vida relajada y fácil que da para pensar en ideas filosóficas y reflexionar sobre una variedad de temas. Porque esa es otra, la cantidad de temas que se abordan en la novela: la vida, la muerte, la espiritualidad, la libertad, la naturaleza, la política, la filosofía…
El personaje de Settembrini, un pedagogo defensor de las artes en general y de la Literatura en particular, representa el humanismo, la razón, el progreso, la naturaleza o la justicia social frente a su contrincante en todos los sentidos, Naptha, que es judío convertido a la orden religiosa de los jesuitas y que defiende el totalitarismo, la espiritualidad, la organización jerárquica medieval, o la caridad cristiana.
Lo mejor de la novela, la ambientación y la narración sencilla y a la vez sublime e hipnótica. Destacaría por poner un ejemplo la descripción de la tormenta de nieve que sorprende al protagonista, en la que el autor nos sumerge en ese mundo blanco y silencioso y nos hace ponernos en la piel del personaje de una manera increíble.
La voz narradora es realmente deliciosa, cercana y familiar en sus alusiones al lector.
La parte más farragosa para mí, las diatribas filosóficas de los dos amigos de Hans Castorp, ya descritos anteriormente, porque se me han hecho un poco cuesta arriba y muy difíciles de asimilar en su profundidad.
Pero sí, como ya dije al principio, ha merecido la pena dedicarle a este gran libro el tiempo que requiere.
