martes, 17 de julio de 2012

TIEMPOS DIFÍCILES. Charles Dickens

Esta vez la elección del libro no ha sido idea mía sino del Centro Andaluz de las Letras que decidió iniciar un club de lectura virtual a través de Facebook.  Me sumé a esta experiencia sobre todo atraída precisamente por el título elegido que me interesó desde el primer momento y ahora, una vez finalizada la lectura, me alegro mucho de haberlo hecho.

La lectura de Tiempos difíciles nos traslada a la segunda mitad del siglo XIX, en plena Revolución Industrial, a una pequeña ciudad ficticia de la Inglaterra victoriana, un lugar sin color, sombrío, frío y agobiante contaminado por los humos de las recientes fábricas textiles que  absorben toda la actividad de la zona, en palabras del autor, maestro de la narrativa:

            Que amaneciera un día soleado a mitad de verano era algo que, incluso en Coketown, sucedía a veces.

            Vista desde lejos con un tiempo así, la ciudad se presentaba cubierta por una neblina autónoma que parecía hacerla inaccesible a los rayos del sol. Se sabía que Coketown estaba allí porque era evidente que no podía haber una mancha tan desagradable en el paisaje sin la presencia de una población. Una nube de hollín y humo,…

La novela está dividida en tres partes:

Libro uno: La siembra. Se nos va presentando a los personajes de dos formas, a través de las sugerentes y originales descripciones de Dickens y a través de los hechos que protagonizan.

Libro dos: La siega. Se nos narra de forma magistral el desarrollo de los acontecimientos, las interrelaciones de los diferentes personajes entre sí y sus aptitudes y formas de actuar ante los hechos.

Libro tres: La cosecha. Se trata del desenlace, de la recogida del  fruto, de las consecuencias que traen para los personajes su actuación en los dos libros anteriores.

Se podría decir que el tema central de esta magnífica novela es la crítica al pensamiento positivista, representado aquí por una educación estricta y extremadamente rigurosa basada en los hechos reales, en el cálculo, en la pureza de las ciencias exactas, donde no caben los sentimientos, las emociones, la fantasía, ni la imaginación. 

Pero por otro lado, no es menos importante el tema de la lucha de clases, patronos y obreros se enfrentan diariamente en su afán  por el poder los unos, y por la simple supervivencia los otros.  Los movimientos obreros característicos de la época y el consecuente  y recién inaugurado sindicalismo también están presentes a lo largo de las páginas de la novela.

Como en toda obra literaria de calidad, se desarrollan otras muchas sugerentes ideas que hacen de la lectura un ejercicio de reflexión y análisis profundo del comportamiento humano. Así, aparecen temas transversales como la contaminación, los matrimonios de conveniencia y, unido a ello, el machismo, los privilegios de los ricos frente a los pobres, el divorcio, el alcoholismo…

Es muy interesante el punto de vista crítico de Dickens sobre los prejuicios sociales que hunden sus raíces en la ignorancia más absoluta del otro, así el Sr. Bounderby tiene una absurda  teoría que repite sin cesar: No existe un trabajador en esta ciudad, señor mío, ya se trate de hombre, mujer o niño, que no tenga una suprema ambición en la vida. Esa ambición es alimentarse de sopa de tortuga y de carne de venado con una cuchara de oro. O el concepto tan injusto que posee la  Sra. Sparsit de todos los obreros como malvados y viciosos.

En cuanto al tratamiento de los personajes, a mi me parece que es un poco simple y con una visión maniquea, pues solo podemos apreciar dos tipos, o son buenos o son malos. Lo más destacados son:

Thomas Gradgrind, padre de familia, educador estricto en defensa de los hechos científicos cuantificables y represor absoluto de todo tipo de expresión emocional o lúdica.

El señor Bounderby, amigo y después yerno de Gradgrind, es un rico banquero, orgulloso, egocéntrico y vanidoso que se crea una imagen de falsa humildad.

Louise, hija de Gradgrind, víctima de las enseñanzas de su padre, ejemplo de obediencia ciega y de frialdad emocional (excepto con relación a su hermano).

Sissy una niña humilde y buena abandonada por su padre, un payaso de circo. Es el contrapunto a tanta frialdad, es el paradigma de la generosidad y la ternura.

Tom Gradgrind, el hijo arrogante y egoísta que no tiene escrúpulos con tal de conseguir su bienestar.

Stephen Blackpool, el paradigma del obrero bueno, humilde y coherente con sus principios.

Rachel, obrera sumisa y ejemplo de compasión y sacrificio por los demás.

La señora Sparsit, una mujer de orígenes aristocráticos venida a menos, que conserva una altivez enmascarada en una falsa humildad.

El señor Sleary, dueño del circo ambulante, sencillo e inteligente, con una visión muy acertada de los acontecimientos.

El estilo es sencillo y caracterizado por una admirable destreza narrativa que atrapa al lector desde la primera página hasta la última. Yo destacaría el magistral uso de una ironía inteligente que consigue despertar la sonrisa del lector sin quitar por ello dramatismo a las situaciones terribles que describe el autor a veces.
Aquí dejo un enlace a una versión cinematográfica del principio de Tiempos difíciles

http://youtu.be/9OR2ho4Z3Gc

4 comentarios:

  1. estoy lellendo tiempos dificiles de Charles Dickens y me esta gustaando mucho

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  2. Sí, es una obra de gran calidad literaria, como todo lo de Dickens. Saludos

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  3. Voy a leerla. Gracias por la reseña!

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