
Por las páginas de esta novela va
desfilando una gran cantidad de personajes, unos ficticios, otros reales y otros
ocultos bajo nombres falsos. Representan el poder político, económico y
cultural de la época. Muchos de estos
personajes se mueven como pez en el agua
en un ambiente de chantaje y corrupción. Dice en uno de sus comentarios el
protagonista, Lázaro Conesal: “los
escándalos y las crisis se corresponden a la naturaleza del capitalismo, son la
regla, no la excepción […] La especulación y la cultura del pelotazo, tan
cínicamente condenadas por todos los que la promueven y se benefician de ella,
corresponden al corazón del sistema”.
El desenlace del misterio del
asesinato cometido la noche de la
entrega del premio, está un poco enrevesado. La clave está en una novela
presentada con el título de “Ouroboros” símbolo de la serpiente que se muerde la cola y
que es en realidad la historia del protagonista y también es ésta novela
escrita por Vázquez Montalbán, que a su vez aparece en ella como el escritor
Sánchez Bolín. Conesal le pide a Sánchez Bolín que le escriba una autobiografía
y él está dispuesto a hacerlo por dinero, claro. “En las novelas policiacas el asesino siempre es el autor”.
Nota: La lectura de esta novela
la he compartido con el club de lectura y como es de esperar ha habido opiniones
para todos los gustos. Eso es lo bueno de compartir comentarios, cada cual
posee su opinión y su punto de vista y esa diversidad es muy positiva para
enriquecer el debate.
Mi opinión de esta novela es
positiva.
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