Título:
DESPEDIDAS
Autor:
Julian
Barnes
Traducción
de Jaime Zulaika
Editorial:
Anagrama
Colección:
Panorama de narrativas
Fecha:
Enero, 2026
Páginas:
214
ISBN:
978-84-339-4891-5
Julian
Barnes, a sus ochenta años, publica esta obra que será,
según él mismo declara desde el principio, su último libro. Es
pues una despedida de sus lectores:
Aun
así, espero que hayas disfrutado de nuestra relación a lo largo de
los años. Yo desde luego, sí. Tu presencia ha sido un placer de
hecho, no sería nada sin ti. Así que voy a descansar un momento la
mano en tu antebrazo - no, no dejes de mirar- y después me esfumaré.
No, no dejes de mirar.(Pág.
208)
En
Despedidas hallamos dos partes bien diferenciadas: Por un lado
están las reflexiones del autor sobre temas como la memoria y su
relación con la identidad, la fragilidad de los recuerdos y sobre su
propia vida, sobre su enfermedad en esta última etapa de su
existencia y , cómo no, sobre la muerte. Por otra parte encontramos
la historia en sí, la relación amorosa entre Stephen y Jean, dos
amigos suyos desde la Universidad, con los que perdió el contacto
para volverlo a recuperar ahora.
Un
aspecto muy interesante en el libro es la reflexión sobre la
estrecha relación, la vinculación entre la vida y la literatura.
¿Es legítimo escribir sobre la vida real de sus amigos a pesar de
haber prometido no hacerlo? ¿Hasta qué punto la literatura influye
en la realidad?. Encontramos bastantes alusiones a obras y escritores
conocidos: Marcel Proust, Virginia Woolf, Goethe...
Y
sobre todo yo destacaría el enfoque, el punto de vista bastante
peculiar y sincero sobre los temas que trata. Y por supuesto, el
sentido del humor con el que quita hierro a temas tan
transcendentales como la enfermedad o la muerte.
Un
buen libro que me ha despertado la curiosidad por este autor, al que
intentaré seguir leyendo (no, no dejaré de mirar, mientras pueda,
claro)
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Es solo el universo haciendo lo suyo. Gran frase que el escritor
repite ante casos graves de enfermedad o de muerte.
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Venimos de la nada eterna y a ella retornaremos (pág. 100)
.
A mi juicio, no hay problema en falsear el contexto si uno respeta
la veracidad central, fundamental de la historia (pág. 101-102)
.
Como [Jean ] le dijo a su médico: “A mí, me interesa vivir, no
solamente existir”. Un sentimiento que muchos comparten pero que a
menudo se tambalea cuando se vislumbra el final. ( pág. 162)
.
En definitiva, los vivos representamos una diminuta minoría en
comparación con los muertos y con los que están por nacer. Y eso
hace que la vida nos parezca ese fragil momento que es. (Pág.
179)