Mostrando entradas con la etiqueta Club de lectura virtual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Club de lectura virtual. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de agosto de 2013

PADRES E HIJOS. Ivan Turguéniev


Título: PADRES E HIJOS
Autor: Iván Turguéniev
Editorial: Akal
Fecha: 2011
Páginas: 261

Iván Turguéniev (1818-1883) fue un reconocido escritor ruso que trató de reflejar en su literatura los conflictos sociales y políticos que tuvieron lugar en la época en que le tocó vivir, cuando la pobreza se abatía sobre la gran masa de los campesinos rusos en situación de miseria y esclavitud. Hasta  1861 no se publicó en Rusia una ley que permitiera la emancipación de los siervos de la gleba y justamente un año después, en 1862, aparece la obra más conocida, comentada y criticada del escritor, Padres e hijos.

En esta novela de mediados del siglo XIX nos encontramos con dos principales posturas ideológicas y políticas ante los acontecimientos cambiantes de la situación en el país: por un lado la postura de los liberales moderados, representados por Pável  Kirsánov, y su hermano Nikolái, que aunque  deseaban que su país se convirtiera en una nación demócrata, progresista y moderna al estilo de Occidente, no estaban dispuestos a poner en peligro los valores tradicionales de la familia patriarcal y el orden jerárquico de la sociedad, y por otro lado, está la postura representada, sobre todo por Bazárov , el joven protagonista, pero también, al menos al principio, por su  amigo y discípulo Arkadi, ambos compartían un punto de vista nihilista de la situación, pretendían los mismos cambios para Rusia pero a partir de un rechazo absoluto de los valores antiguos, que se habían mostrado ineficaces, defendían que era necesaria una revolución social desde la raíz para que surtiera los efectos deseados.

Esta interesante trama político-social de la novela actúa, a su vez, como base y contexto ambiental para el desarrollo del conflicto amoroso y para la escenificación de las relaciones entre los diferentes personajes, ya sean relaciones generacionales, de amor o de amistad.

El desarrollo de la novela sigue una estructura perfectamente trabada y entretejida a través de encuentros, a través de las visitas de los dos amigos a  los diferentes escenarios en los que se desarrolla la novela y que son básicamente tres: la casa de familia tradicionalista de Arkadi, la casa de la enigmática Anna Odintsova y el humilde hogar de los padres de Bazárov.

Especialmente conmovedora resulta la parte final de la obra donde el escritor  destaca el generoso comportamiento de unos padres sufridores y abnegados ante la frialdad y el desapego de su hijo.  Bazárov resulta un poco maltratado por Turguéniev, tanto, que incluso podríamos definirlo como un antihéroe, es cruel, frío, materialista, alérgico a cualquier síntoma de emotividad; el hecho de que no caiga del todo bien al lector, parece ser una maniobra intencionada por el autor, cuya ideología difería bastante de los planteamientos propuestos por el principal personaje de esta bien urdida obra literaria.

Padres e hijos es una novela típica decimonónica, pero a diferencia de otras similares y más conocidas, ésta se deja leer con gran facilidad, engancha desde el principio, logra mantener despierto el interés porque los acontecimientos importantes no se hacen esperar, todo sucede rápidamente, a buen ritmo, el autor va a la esencia de la historia sin dispersarse demasiado en lo accesorio.

Por supuesto recomiendo esta gran novela que posee todos los ingredientes para resultar del agrado de la mayoría de los amantes de las buenas historias.

Nota: La decisión de abordar esta novela se debió a la propuesta del club de lectura virtual del CAL al que agradezco su acierto a la hora de elegir títulos de  calidad. Las lecturas compartidas son más interesantes siempre. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

QUE EMPIECE LA FIESTA. Niccolò Ammaniti


La novela gira en torno a una gran fiesta que se celebra en Villa Ada, un inmenso parque público de Roma que, gracias al poder del dinero, ha pasado a manos del multimillonario Sasà Chiatti. A dicha fiesta de la opulencia y el derroche más absoluto están invitadas todas las personalidades  relevantes del momento, políticos, poderosos empresarios, modelos, presentadores de televisión, cirujanos de élite, famosos escritores, magnates del mundo de la cultura, cantantes de moda, futbolistas mediáticos…

Ese es el escenario elegido por  el autor para ofrecernos una historia divertida que,  a su vez, es una versión satírica de la naturaleza humana, de las debilidades e hipocresía y también de la heroicidad del ser humano ante situaciones sobrevenidas.

 Ammaniti nos muestra dos modelos de comportamiento que son los ejes centrales sobre los que se monta toda la trama, un modelo es el representado por el famoso  escritor Fabrizio Ciba y el otro el representado por el líder de una secta satánica, Saverio  Moneta, alias Mantos y sus amigos. En torno a ellos se desarrollan una serie de situaciones cómicas y delirantes que nos abocan a la sonrisa permanente a lo largo de la historia.

Fabrizio es el típico escritor de éxito mediático, idolatrado por sus fans (algunas de ellas ni siquiera ha leído sus libros) pero que sólo despierta indiferencia en los círculos de la más seria crítica literaria. Es un personaje muy bien construido, presumido, egocéntrico, materialista, que se ha forjado una imagen de sí mismo que es la que desea mostrar al público. En él y el mundo en que se mueve todo gira en torno a las apariencias, a la imagen, por lo que a veces duda, y él mismo se pregunta ¿a qué debo más mi éxito, a mis libros o a mis apariciones de televisión?  La respuesta está clara.

El contrapunto al escritor es Mantos, un pobre hombre, anónimo, sin ningún éxito con las mujeres, un fracasado en  el trabajo, en las relaciones sociales y en todo. Su proyecto de vida va unido a la secta satánica de la que es líder, pero dicha secta no es más que una caricatura de lo que debería ser.  Mantos  aspira a pasar a la historia gracias a la crueldad perpetrada  por  las acciones satánicas de las Bestias de Abadón.

En la segunda mitad de la novela se acelera la acción y los hechos desencadenan unas situaciones  ridículas, incongruentes, absurdas, dignas de lo mejor de la literatura cómica que,  sin embargo, sirven a la novela como un magnífico instrumento para el análisis más profundo y la crítica social de la opulencia y el despilfarro de la sociedad materialista en que nos desenvolvemos en la actualidad.

Que empiece la fiesta  es una novela divertida, entretenida y a la vez crítica, de las que se leen de un tirón, sin darte cuenta. Te hace pasar un buen rato, y eso se agradece, sobre todo si se  hace con ingenio y mucho sentido del humor como en este caso.

Totalmente recomendable.

 

 

 

 

 

 

 

martes, 17 de julio de 2012

TIEMPOS DIFÍCILES. Charles Dickens

Esta vez la elección del libro no ha sido idea mía sino del Centro Andaluz de las Letras que decidió iniciar un club de lectura virtual a través de Facebook.  Me sumé a esta experiencia sobre todo atraída precisamente por el título elegido que me interesó desde el primer momento y ahora, una vez finalizada la lectura, me alegro mucho de haberlo hecho.

La lectura de Tiempos difíciles nos traslada a la segunda mitad del siglo XIX, en plena Revolución Industrial, a una pequeña ciudad ficticia de la Inglaterra victoriana, un lugar sin color, sombrío, frío y agobiante contaminado por los humos de las recientes fábricas textiles que  absorben toda la actividad de la zona, en palabras del autor, maestro de la narrativa:

            Que amaneciera un día soleado a mitad de verano era algo que, incluso en Coketown, sucedía a veces.

            Vista desde lejos con un tiempo así, la ciudad se presentaba cubierta por una neblina autónoma que parecía hacerla inaccesible a los rayos del sol. Se sabía que Coketown estaba allí porque era evidente que no podía haber una mancha tan desagradable en el paisaje sin la presencia de una población. Una nube de hollín y humo,…

La novela está dividida en tres partes:

Libro uno: La siembra. Se nos va presentando a los personajes de dos formas, a través de las sugerentes y originales descripciones de Dickens y a través de los hechos que protagonizan.

Libro dos: La siega. Se nos narra de forma magistral el desarrollo de los acontecimientos, las interrelaciones de los diferentes personajes entre sí y sus aptitudes y formas de actuar ante los hechos.

Libro tres: La cosecha. Se trata del desenlace, de la recogida del  fruto, de las consecuencias que traen para los personajes su actuación en los dos libros anteriores.

Se podría decir que el tema central de esta magnífica novela es la crítica al pensamiento positivista, representado aquí por una educación estricta y extremadamente rigurosa basada en los hechos reales, en el cálculo, en la pureza de las ciencias exactas, donde no caben los sentimientos, las emociones, la fantasía, ni la imaginación. 

Pero por otro lado, no es menos importante el tema de la lucha de clases, patronos y obreros se enfrentan diariamente en su afán  por el poder los unos, y por la simple supervivencia los otros.  Los movimientos obreros característicos de la época y el consecuente  y recién inaugurado sindicalismo también están presentes a lo largo de las páginas de la novela.

Como en toda obra literaria de calidad, se desarrollan otras muchas sugerentes ideas que hacen de la lectura un ejercicio de reflexión y análisis profundo del comportamiento humano. Así, aparecen temas transversales como la contaminación, los matrimonios de conveniencia y, unido a ello, el machismo, los privilegios de los ricos frente a los pobres, el divorcio, el alcoholismo…

Es muy interesante el punto de vista crítico de Dickens sobre los prejuicios sociales que hunden sus raíces en la ignorancia más absoluta del otro, así el Sr. Bounderby tiene una absurda  teoría que repite sin cesar: No existe un trabajador en esta ciudad, señor mío, ya se trate de hombre, mujer o niño, que no tenga una suprema ambición en la vida. Esa ambición es alimentarse de sopa de tortuga y de carne de venado con una cuchara de oro. O el concepto tan injusto que posee la  Sra. Sparsit de todos los obreros como malvados y viciosos.

En cuanto al tratamiento de los personajes, a mi me parece que es un poco simple y con una visión maniquea, pues solo podemos apreciar dos tipos, o son buenos o son malos. Lo más destacados son:

Thomas Gradgrind, padre de familia, educador estricto en defensa de los hechos científicos cuantificables y represor absoluto de todo tipo de expresión emocional o lúdica.

El señor Bounderby, amigo y después yerno de Gradgrind, es un rico banquero, orgulloso, egocéntrico y vanidoso que se crea una imagen de falsa humildad.

Louise, hija de Gradgrind, víctima de las enseñanzas de su padre, ejemplo de obediencia ciega y de frialdad emocional (excepto con relación a su hermano).

Sissy una niña humilde y buena abandonada por su padre, un payaso de circo. Es el contrapunto a tanta frialdad, es el paradigma de la generosidad y la ternura.

Tom Gradgrind, el hijo arrogante y egoísta que no tiene escrúpulos con tal de conseguir su bienestar.

Stephen Blackpool, el paradigma del obrero bueno, humilde y coherente con sus principios.

Rachel, obrera sumisa y ejemplo de compasión y sacrificio por los demás.

La señora Sparsit, una mujer de orígenes aristocráticos venida a menos, que conserva una altivez enmascarada en una falsa humildad.

El señor Sleary, dueño del circo ambulante, sencillo e inteligente, con una visión muy acertada de los acontecimientos.

El estilo es sencillo y caracterizado por una admirable destreza narrativa que atrapa al lector desde la primera página hasta la última. Yo destacaría el magistral uso de una ironía inteligente que consigue despertar la sonrisa del lector sin quitar por ello dramatismo a las situaciones terribles que describe el autor a veces.
Aquí dejo un enlace a una versión cinematográfica del principio de Tiempos difíciles

http://youtu.be/9OR2ho4Z3Gc