lunes, 22 de julio de 2013

MEMORIAS DE ADRIANO. Marguerite Yourcenar

Título: MEMORIAS DE ADRIANO

Autora: Marguerite Yourcenar
Editorial: Salvat
Fecha: 1994
Páginas: 235
ISBN: 84-345-9043-3 

Memorias de Adriano es la novela más conocida de la escritora francesa nacida en Bélgica y nacionalizada estadounidense, Marguerite  Yourcenar (1903-1987). En esta gran obra maestra,  publicada en 1951, la autora nos traslada al siglo II, a la época del Imperio Romano bajo el mandato del emperador de origen español Adriano (76 Itálica – 138 Bayas) cuyo reinado abarcó desde el año 117 al 138.  
Esta novela histórica no es más que una recreación ficticia de las memorias que el emperador Adriano redacta en su lecho de muerte, en primera persona, para su nieto adoptivo y sucesor, después de Antonino Pío, Marco Aurelio. La historia es un monólogo en forma de carta que comienza: Querido Marco.  Más adelante el personaje expone su propósito con estas palabras:
 
Comenzada para informarte de los progresos de mi mal, esta carta se ha convertido en el esparcimiento de un hombre que ya no tiene la energía necesaria para ocuparse en detalle de los negocios del Estado, meditación escrita de un enfermo que da audiencia a sus recuerdos. Ahora me propongo más: tengo intención de contarte mi vida.
A lo largo de las páginas el narrador y protagonista va analizando con una prosa digna del mejor poeta, su propia biografía, experiencias,  impresiones y opiniones sobre las personalidades con las que convivió, además de tratar una gran variedad de temas como el arte, la guerra, las mujeres, la astrología, las leyes romanas que él modificó, la justicia, la juventud, la esclavitud, la crueldad, la muerte o el conflicto entre las diferentes creencias religiosas de los pueblos que conquistaba, siendo el caso más inquietante el de los judíos  y Palestina.

Marguerite Yourcenar ha sabido mostrarnos magistralmente una imagen del emperador en su faceta de dios todopoderoso, dueño del imperio, pero también en su versión íntima de ser humano. Adriano se nos presenta como un ser complejo, contradictorio a veces, rico en matices, poliédrico, que lo mismo es capaz de alcanzar el éxtasis admirando una obra de arte, que es capaz de la crueldad más atroz, que despliega su lado más vengativo y despiadado  cuando cree que es necesaria una respuesta contundente con el único objetivo de alcanzar sus fines y su hambre de poder:

Quería el poder. Lo quería para imponer mis planes, ensayar mis remedios, restaurar la paz. Sobre todo lo quería para ser yo mismo antes de morir.
Es genial el retrato especulativo del emperador romano y de la época que le tocó vivir. Llama la atención la sinceridad con la que se expresa el protagonista cuya personalidad aplastante lo abarca todo, pero no dejemos de apreciar a los otros personajes que configuran el entramado de esta obra como el joven amante Antínoo, el inseparable Flegón, o los amigos como Lucio o la misma emperatriz Plotina, esposa primero y viuda después del anterior emperador Trajano, que despierta en Adriano toda la admiración y respeto  que jamás consiguió su postiza esposa Sabina.
Esta historia nos hace reflexionar sobre lo poco que hemos avanzado en estos dos mil años de historia, pues los conflictos y los temores de los integrantes del imperio romano permanecen hoy, como ya presagiaba en la novela nuestro ficticio personaje:
 
Si los bárbaros terminan por apoderarse del imperio del mundo, se verán obligados a adoptar algunos de nuestros métodos y terminarán por parecerse a nosotros.
En cuanto a la forma de memorias noveladas que presenta la obra, hay que reconocer que es un género muy apropiado para expresar las intimidades, los secretos mejor guardados, incluso las miserias y debilidades del  ser humano con total honestidad.

Uno de los aspectos más destacables de Memorias de Adriano es su calidad literaria, resaltando la recreación de un  lenguaje culto y una prosa rica en matices, cargada de lirismo en ciertos pasajes que consigue impregnar el contenido de la novela de una profundidad densa, compacta y compleja.
Al final, la obra se acompaña de unas notas de Marguerite Yourcenar que resultan bastante esclarecedoras gracias a las cuales nos enteramos de que estamos ante una obra literaria basada en un previo e importante  estudio de fuentes documentales al que la autora dedicó más de treinta años de investigaciones, viajes y lectura de textos latinos. Un gran esfuerzo que sin duda se ha visto recompensado por el resultado final de esta magnífica novela histórica con más dosis de ficción que de realidad a causa de la gran cantidad de lagunas en el conocimiento histórico.
Es una lectura recomendable para lectores avanzados que  sepan apreciar y disfrutar con una literatura que requiere un esfuerzo mental para llegar a calar hasta el fondo de este íntimo y sincero monólogo interior. Es el tipo de libros con el que se crece como lector.
Sin embargo la novela puede resultar pesada y aburrida para personas que busquen el mero entretenimiento y la lectura ágil.

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