jueves, 6 de febrero de 2014

INTEMPERIE. Jesús Carrasco


Título: INTEMPERIE
Autor: Jesús Carrasco
Editorial: Seix Barral
Fecha: 2013
Páginas: 221
ISBN 978-84-322-1472-1

El argumento de esta novela no puede ser más sencillo y escueto, nos cuenta la fuga desesperada de un niño que tendrá que aprender a sobrevivir en una solitaria llanura en época de sequía.  En su deambular fugitivo por el páramo encuentra fortuitamente a un viejo cabrero que lo acompañará en su desesperación.
Intemperie es también, en cierto sentido, una novela de superación personal, de maduración, como bien reflejan estas palabras extraídas de la obra.
La intemperie le había empujado mucho más allá de lo que sabía y de lo que no sabía acerca de la vida. Le había llevado hasta el mismo borde de la muerte y allí, en medio de un campo de terror, él había levantado la espada en lugar de poner el cuello. Sentía que había bebido la sangre que convierte a los niños en guerreros y a los hombres, en seres invulnerables.
Los personajes son escasos pero bien perfilados y contundentes y actúan como el verdadero armazón de la historia. El protagonista es el niño que escapa de su casa y de su familia y aunque no sabemos exactamente cuál es el motivo, lo podemos fácilmente intuir gracias a las pistas que el autor va esparciendo a lo largo de las páginas del relato. Luego está el viejo pastor, callado y hermético como el campo, otra incógnita que se convierte en el transmisor intuitivo de una sabiduría primitiva y rústica. El tercer personaje importante es el alguacil, el perseguidor implacable y tirano que, acompañado de sus ayudantes, es el contrapunto de esta brutal historia.
Por otro lado es esencial para la configuración de la novela, y tan  importante como los personajes,  el papel representado por el paisaje natural en que se desarrolla. Intemperie es un título muy acertado para la obra porque sugiere lo que hallamos en el interior, un mundo rural duro y austero, donde se imponen las leyes de la Naturaleza,  una  naturaleza que aquí se nos presenta en su versión  inhóspita y despiadada.
Otro de los aspectos atractivos de la novela de Jesús Carrasco es el manejo de la elipsis, tanto en la forma como en el contenido. En la forma porque no hay referencias toponímicas ni temporales que nos permitan ubicar la novela con precisión, ni siquiera conocemos los nombres de los personajes. En el contenido, porque la información es sustituida muy hábilmente por la suposición, la sugerencia en torno a lo que rodea a la espina dorsal de la historia, nada sabemos del motivo exacto de la huida, de la vida anterior del pastor o de las relaciones precedentes de éste con el representante de la autoridad. Es todo un logro de la novela el hecho de que el silencio sea tan elocuente o más aún que las palabras. Austeridad en el fondo y en la forma, reforzada con una intencionada escasez de diálogos y de acción.
Sin embargo a pesar de la desnudez de la trama, a pesar de que no hay acción y de que el ritmo es más bien lento, el argumento consigue atrapar la atención del lector y despertar su curiosidad.
El autor se vale de un estilo narrativo sin adornos ni artificios, que huye de lo superfluo, un estilo sobrio y poético donde predominan las frases cortas y precisas y sin embargo cargadas de significado, donde no se nombra directamente sino que se sugiere de forma sutil.
La visión que el muchacho tenía de la llanura desde aquella sombra miserable se volvió acuosa. Las leves ondulaciones del terreno, los restos de la acequia y las montañas a las que se dirigían se deformaron en sus ojos.
También es importante la riqueza del vocabulario empleado, con abundancia de términos precisos, propios del mundo rural en general y de la ganadería en particular.
Intemperie es una gran novela que cala en el lector. El autor ha conseguido entretejer una historia muy bien contada, con fuerza y realismo, gracias entre otras muchas cosas, a la ya citada perfecta simbiosis entre la forma y el fondo. Todo un ejemplo de buena literatura que enriquece y hace grande este arte de la narración.

4 comentarios:

  1. Me lo apunto a pendientes. Tenía ganas de leer a este hombre y me lo has traído al recuerdo. Suena interesante lo que cuentas y me gusta cómo lo haces.

    Si te parece bien puedes visitarme.
    He abierto nuevo blog, de clásicos antiguos y modernos, y bueno, se agradecen las visitas.
    http://leerclasicos.blogspot.com.es/
    un saludo
    Rubén

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  2. Pues sí, he visto tu blog y me ha gustado. De hecho, lo he agregado a mi lista de favoritos y lo visitaré de vez en cuando.
    Gracias por tu comentario y saludos

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  3. Ya lo habíamos leído las dos, a mí me gustó, aunque recuerdo que me dejó un regustillo al final, esperaba otra cosa aunque lo leí con avidez, hasta terminarlo.
    ¡Enhorabuena por este lujo de comentarios que haces!
    ¡Te deseo un feliz verano!
    Un abrazo.

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  4. A mí el final me gusta con esa lluvia cargada de esperanza. Feliz verano también para ti Marina. Besos

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