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viernes, 31 de agosto de 2018

VERANO. J. M. Coetzee


Título: VERANO
Autor: J. M. Coetzee
Editorial: Mondadori
Fecha: 2012 (2009)
Páginas: 255
ISBN 84-2553-600-115-4

Verano forma parte de la trilogía Escenas de una vida de provincias junto a Infancia y Juventud. Consiste en una autobiografía novelada del escritor sudafricano John Maxwell Coetzee, que fue Premio Nobel de Literatura en 2003.

Concretamente en esta obra el escritor nos acerca a él mismo de una manera un tanto peculiar, a través de unos cuadernos de notas escritos en tercera persona y a través de unas entrevistas realizadas por un biógrafo a otros cinco personajes más. Cada uno de ellos nos cuenta su relación con el protagonista, proporcionándonos así una visión coral del mismo. Entre los entrevistados están Julia que fue su amante durante un tiempo, su prima Margot que nos acercará a su relación con la familia, Adriana, una bailarina brasileña, su compañero de trabajo, Martin y Sophie, otra mujer importante en su vida, al menos en la ficticia.

Los hechos narrados se desarrollan en Sudáfrica, concretamente en Ciudad del Cabo durante los años que van desde 1972 a 1976, cuando el autor está en la treintena de su trayectoria vital. Nos habla, eso sí a través de la mirada de los demás personajes, de su visión del país sudafricano, de su rechazo del apartheid, de la soledad, de su dificultad para las relaciones sociales y amorosas, de la difícil convivencia con su padre ya mayor y sobre todo de su tesón y adicción al oficio de la escritura.

Verano muestra una forma distinta de publicar unas memorias, llevando al lector a la reflexión y al análisis crítico de la realidad, Desde luego es una novela interesante que me ha cautivado con su prosa sencilla y atractiva y la disposición de las escenas narradas.

Sinopsis de la editorial:

          Un joven biógrafo inglés prepara un libro sobre el difunto escritor sudafricano John Coetzee.  Sin  haberlo conocido personalmente, el biógrafo se embarca en una serie de entrevistas con personas que fueron importantes en su vida. De sus testimonios emerge el retrato de un joven Coetzee algo torpe, rodeado de libros, con poca facilidad para abrirse a los demás y entregado a su imperiosa necesidad de escribir. Verano es la culminación de las memorias noveladas del Nobel sudafricano. Unas memorias que se completan con Infancia y Juventud.

Otros libros del autor en este blog: La muerte de Jesús

jueves, 17 de septiembre de 2015

LOS DISPAROS DEL CAZADOR. Rafael Chirbes

Título: Los disparos del cazador
Autor: Rafael Chirbes
Editorial: Anagrama
Colección: Compactos, 313

Fecha: 1994

Páginas: 136

ISBN 84-339-6746-0

El protagonista y narrador de esta historia es Carlos, un hombre mayor que vive solo, con la ayuda de un criado porque ya no se vale por sí mismo. Rememora su pasado en primera persona después de haber comprobado, a través de las anotaciones en un cuaderno de su hijo Manuel, lo que ambos ya sabían, que nunca se entendieron, que eran dos personas con puntos de vista totalmente opuestos e irreconciliables.

Carlos es un hombre ambicioso y tozudo, oportunista y practicante de la doble moral, tan en boga en ciertas capas de la sociedad española en la época de la novela. Como tantos otros se enriqueció durante la posguerra gracias a negocios no siempre honestos, se rodeó de contactos que le introdujeron en el mundo de la especulación y el dinero fácil y a pesar de todo no sólo no se arrepiente de su conducta sino que se siente orgulloso de ella, tanto, que todo el texto no es más que una justificación de su proceder en la vida.

Pero si los negocios iban viento en popa no ocurría lo mismo con las relaciones familiares, enturbiadas por  una vida al margen de la oficial, en la que las infidelidades son una constante, como lo son las posturas enfrentadas con su padre y con su suegro al que lo une un sentimiento de  rivalidad y rencor.  

Los disparos del cazador es una gran novela que nos presenta una historia dura, de soledad e incomprensión y que deja en el ambiente un halo de tristeza. La obra está escrita con talento y maestría, con una prosa sencilla y elegante. Los hechos se narran de forma sutil, sin necesidad de ahondar en ellos y es el lector el que intuye y saca conclusiones implícitas en la trama.

Los disparos del cazador (1994) es la novela hermana de otra anterior del autor La buena letra (1992). Son dos caras de una misma moneda. Si en La buena letra la protagonista pertenece al bando de los vencidos en la guerra civil y su relato va dirigido a su hijo, en ésta el narrador protagonista pertenece al bando de los vencedores y quizás sea su nieto el depositario de sus recuerdos. Son historias paralelas que en cierto modo se complementan. Las dos son novelas cortas en las que el eje es la memoria que siempre vuelve.

Reseña de "La buena letra" de Rafael Chirbes: 
http://blogdejosefinaarmenteros.blogspot.com.es/2015/09/la-buena-letra-rafael-chirbes.html

Reseña de  En la orilla
                           Crematorio
                           La buena letra


martes, 7 de abril de 2015

HIJOS DEL MEDIODÍA. Eva Díaz Pérez


Título: HIJOS DEL MEDIODÍA
Autor: Eva Díaz Pérez
Editorial: Fundación José Manuel Lara
Fecha: 2006
Páginas: 556
ISBN 84-96556-15-8
Hijos del Mediodía (2006) es la segunda novela de las tres que conforman la trilogía que la autora sevillana Eva Díaz Pérez ha dedicado a recuperar la memoria de nuestra historia, habiendo sido  la primera Memoria de cenizas (2005) y la última El club de la memoria (2008).
Hijos del Mediodía supone una rememoración literaria de escritores sevillanos  y sus obras, a la vez que un repaso político de la ciudad de Sevilla en los años veinte y treinta del siglo pasado, con el trasfondo histórico que va desde la época de las vanguardias y la fastuosidad engañosa de la exposición universal de 1929 durante la dictadura de Primo de Rivera, hasta la llegada de la represión  franquista, pasando por la proclamación de la II República y la guerra civil.
El principal personaje y narrador de la novela es Arturo Gándara,   poeta y periodista, como la escritora de la obra, que publica en el periódico El Liberal una sección llamada Galería de raros, a la que él mismo acabará perteneciendo. Además forma parte del grupo de poetas sevillanos colaboradores de la revista literaria Mediodía,  como Romero Murube, Rafael Porlán, Núñez de Herrera, Alejandro Collantes, Juan Sierra, Pablo Sebastián, Rafael Laffón o el poeta,  ganadero y teósofo Fernando Villalón.
El argumento gira en torno a unos enigmáticos mensajes de escritores ya desaparecidos que recibe el protagonista y que serán el hilo conductor para la recuperación de libros perdidos en distintos lugares emblemáticos de la ciudad. Los hallazgos en apariencia fortuitos de libros perdidos y de bibliotecas ocultas y misteriosas son la clave para desenterrar la memoria literaria de la ciudad y son también el germen del sueño de Arturo de captar y plasmar a través de la escritura, el alma de Sevilla. Aquí destaca el genial personaje del librero bibliófilo don Miguel y su amada biblioteca bajo los muros de la iglesia del Salvador.
Además de los poetas sevillanos poco conocidos citados antes, por las páginas del libro desfila toda una galería de personajes tanto reales como  ficticios, desaparecidos y de la época: Mateo Alemán, Blanco White, Bécquer, Luis Cernuda, Alberti o Lorca por citar algunos. Junto a ellos también destacan políticos como José Cruz Conde, el mismo rey Alfonso XIII o Primo de Rivera, y toreros como Joselito “El Gallo”, Juan Belmonte o Ignacio Sánchez Mejías.
En la novela está muy presente la crítica abierta y sincera a esa Sevilla provinciana, introspectiva y folclórica, crítica que la autora pone en boca de algunos de los jóvenes poetas de la revista Mediodía, pero sobre todo de los escritores de la generación del 27 que llegan de visita a la ciudad con una visión mucho más amplia de la realidad literaria.
Hijos del Mediodía no destaca especialmente por nada y, sobre todo al principio, resulta demasiado localista, pero también es una novela bastante entretenida, montada sobre múltiples anécdotas y curiosidades que salpican la obra de un humor característico del surrealismo de la época. A pesar de ser una obra voluminosa se lee con agrado y amenidad gracias al buen hacer narrativo de la autora, que hace alarde de una prosa rica en metáforas e imágenes poéticas, aunque también es verdad que, aun siendo posiblemente intencionado, en algunos pasajes el lirismo resulta abrumador.

viernes, 6 de marzo de 2015

MEMORIAS DE UN CUARENTÓN. Concha Casas Gálvez


Título: MEMORIAS DE UN CUARENTÓN
Autor: Concha Casas Gálvez
Editorial: Alhulia
Colección: Narrativa, 15
Fecha: 2005
Páginas: 261
ISBN 84-96083-80-2
José Manuel Castro, el protagonista de esta novela, nos relata en primera persona sus memorias. Comienza con sus recuerdos de infancia en un pequeño pueblo manchego en los años cincuenta, en la atmósfera de represión y oscuridad propia del franquismo, continúa con las anécdotas más significativas de su adolescencia y juventud y sus conflictivas relaciones familiares para centrarse ya en la segunda parte de la obra en su etapa universitaria en Madrid, el centro neurálgico de los importantes acontecimientos políticos e históricos que tuvieron lugar hacia finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado, cuando la sociedad española se rebelaba contra la intransigencia ya insostenible del régimen opresor y reclamaba con toda su fuerza un cambio político que trajera la libertad y la justicia social al país.
Y es que la novela pretende ser un retrato de una época muy concreta, la de los últimos coletazos de la dictadura franquista en los años previos a la llegada de la democracia. Para conseguirlo la autora se sirve de las vivencias, bastantes pegadas a la realidad histórica que vivieron muchos españoles, de un joven estudiante que vive en sus carnes ese cambio de régimen. Se intercalan así los datos biográficos del personaje con los datos históricos del contexto para ir configurando la trama.
En la novela todo ocurre muy deprisa, pasan muchas cosas en pocas páginas, lo que dota a la obra de una agilidad que hace que se lea muy bien y no deja al lector tiempo para aburrirse. Se abordan temas como la burda y terriblemente injusta discriminación de las mujeres en el contexto de los convencionalismos sociales y en una etapa histórica marcada por el miedo, donde todo era pecado e hipocresía, donde la religión ejercía una descarada intromisión en la vida personal y privada de las personas. Aparece también el tema de los curas obreros, sobre todo en los barrios periféricos de las ciudades, los movimientos revolucionarios de trabajadores y estudiantes y las luchas clandestinas, en este caso del partido comunista.
Sin embargo, desde mi punto de vista la obra falla en el hecho de que queda reducida a una mera exposición de sucesos y anécdotas manidas, donde no falta ninguno de los tópicos y estereotipos inherentes a este período histórico y que todos hemos escuchado relatar alguna vez. Todo lo que nos cuenta la autora resulta demasiado previsible y esperado, más al principio que al final, donde ya toma vigor el tema de la rebeldía y el compromiso de aquellos hombres que dejaron más que la vida en aquel vano empeño de justicia y libertad.
En Memorias de un cuarentón falta originalidad, tensión argumental, magia, sorpresa o conmoción. Tanto el estilo como el lenguaje utilizado resultan demasiado planos, sin artificio literario, y ni siquiera faltan en la publicación algunos errores ortográficos y alguno que otro sintáctico.
Es una novela de andar por casa, que está bien para que ciertas generaciones de españoles rememoren su pasado con nostalgia, o incluso lo compartan con las generaciones venideras, pero como obra literaria, Memorias de un cuarentón, me ha resultado bastante mediocre.

lunes, 22 de julio de 2013

MEMORIAS DE ADRIANO. Marguerite Yourcenar

Título: MEMORIAS DE ADRIANO

Autora: Marguerite Yourcenar
Editorial: Salvat
Fecha: 1994
Páginas: 235
ISBN: 84-345-9043-3 

Memorias de Adriano es la novela más conocida de la escritora francesa nacida en Bélgica y nacionalizada estadounidense, Marguerite  Yourcenar (1903-1987). En esta gran obra maestra,  publicada en 1951, la autora nos traslada al siglo II, a la época del Imperio Romano bajo el mandato del emperador de origen español Adriano (76 Itálica – 138 Bayas) cuyo reinado abarcó desde el año 117 al 138.  
Esta novela histórica no es más que una recreación ficticia de las memorias que el emperador Adriano redacta en su lecho de muerte, en primera persona, para su nieto adoptivo y sucesor, después de Antonino Pío, Marco Aurelio. La historia es un monólogo en forma de carta que comienza: Querido Marco.  Más adelante el personaje expone su propósito con estas palabras:
 
Comenzada para informarte de los progresos de mi mal, esta carta se ha convertido en el esparcimiento de un hombre que ya no tiene la energía necesaria para ocuparse en detalle de los negocios del Estado, meditación escrita de un enfermo que da audiencia a sus recuerdos. Ahora me propongo más: tengo intención de contarte mi vida.
A lo largo de las páginas el narrador y protagonista va analizando con una prosa digna del mejor poeta, su propia biografía, experiencias,  impresiones y opiniones sobre las personalidades con las que convivió, además de tratar una gran variedad de temas como el arte, la guerra, las mujeres, la astrología, las leyes romanas que él modificó, la justicia, la juventud, la esclavitud, la crueldad, la muerte o el conflicto entre las diferentes creencias religiosas de los pueblos que conquistaba, siendo el caso más inquietante el de los judíos  y Palestina.

Marguerite Yourcenar ha sabido mostrarnos magistralmente una imagen del emperador en su faceta de dios todopoderoso, dueño del imperio, pero también en su versión íntima de ser humano. Adriano se nos presenta como un ser complejo, contradictorio a veces, rico en matices, poliédrico, que lo mismo es capaz de alcanzar el éxtasis admirando una obra de arte, que es capaz de la crueldad más atroz, que despliega su lado más vengativo y despiadado  cuando cree que es necesaria una respuesta contundente con el único objetivo de alcanzar sus fines y su hambre de poder:

Quería el poder. Lo quería para imponer mis planes, ensayar mis remedios, restaurar la paz. Sobre todo lo quería para ser yo mismo antes de morir.
Es genial el retrato especulativo del emperador romano y de la época que le tocó vivir. Llama la atención la sinceridad con la que se expresa el protagonista cuya personalidad aplastante lo abarca todo, pero no dejemos de apreciar a los otros personajes que configuran el entramado de esta obra como el joven amante Antínoo, el inseparable Flegón, o los amigos como Lucio o la misma emperatriz Plotina, esposa primero y viuda después del anterior emperador Trajano, que despierta en Adriano toda la admiración y respeto  que jamás consiguió su postiza esposa Sabina.
Esta historia nos hace reflexionar sobre lo poco que hemos avanzado en estos dos mil años de historia, pues los conflictos y los temores de los integrantes del imperio romano permanecen hoy, como ya presagiaba en la novela nuestro ficticio personaje:
 
Si los bárbaros terminan por apoderarse del imperio del mundo, se verán obligados a adoptar algunos de nuestros métodos y terminarán por parecerse a nosotros.
En cuanto a la forma de memorias noveladas que presenta la obra, hay que reconocer que es un género muy apropiado para expresar las intimidades, los secretos mejor guardados, incluso las miserias y debilidades del  ser humano con total honestidad.

Uno de los aspectos más destacables de Memorias de Adriano es su calidad literaria, resaltando la recreación de un  lenguaje culto y una prosa rica en matices, cargada de lirismo en ciertos pasajes que consigue impregnar el contenido de la novela de una profundidad densa, compacta y compleja.
Al final, la obra se acompaña de unas notas de Marguerite Yourcenar que resultan bastante esclarecedoras gracias a las cuales nos enteramos de que estamos ante una obra literaria basada en un previo e importante  estudio de fuentes documentales al que la autora dedicó más de treinta años de investigaciones, viajes y lectura de textos latinos. Un gran esfuerzo que sin duda se ha visto recompensado por el resultado final de esta magnífica novela histórica con más dosis de ficción que de realidad a causa de la gran cantidad de lagunas en el conocimiento histórico.
Es una lectura recomendable para lectores avanzados que  sepan apreciar y disfrutar con una literatura que requiere un esfuerzo mental para llegar a calar hasta el fondo de este íntimo y sincero monólogo interior. Es el tipo de libros con el que se crece como lector.
Sin embargo la novela puede resultar pesada y aburrida para personas que busquen el mero entretenimiento y la lectura ágil.