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domingo, 16 de agosto de 2020

VEINTICUATRO HORAS DE LA VIDA DE UNA MUJER. Stefan Zweig

Título: VEINTICUATRO HORAS DE LA VIDA DE UNA MUJER

Autor: Stefan Zweig

Traductora: María Daniela Landa

Editorial: Círculo de lectores

Fecha: 1970 D. L. (1927)

Páginas: 151

Depósito Legal: B 25677-70

Ilustraciones de Ballestar


Tenía ganas de leer a este autor de origen austriaco y la primera obra que ha caído en mis manos ha sido esta genial novela corta. Se han confirmado mis expectativas, Stefan Zweig es un excelente narrador que ha logrado despertar mi atención y mantener activo mi interés conforme iba adentrándome en la lectura de sus escasas páginas.

El argumento se centra en lo ocurrido en tan solo veinticuatro horas en la vida de una mujer inteligente y madura que confiesa su secreto mejor guardado al que es narrador de la obra. La decisión inesperada de contarlo todo viene provocada por el hecho de que una señora casada, madre de dos hijas, abandona a su esposo y se fuga con un atractivo joven. Este incidente, escandaloso para la época y el contexto social en que se desarrolla la trama, tiene lugar en el hotel donde el narrador testigo y la protagonista se alojan y provocará todo tipo de opiniones y juicios de valor, así como el comienzo de la verdadera historia narrada.

La novela nos invita a reflexionar sobre la fragilidad del ser humano, sujeto siempre a las circunstancias que le rodean. La mayoría de las veces juzgamos a los demás a la ligera, sin profundizar en los motivos de tal o cual comportamiento, dejándonos llevar por prejuicios y convencionalismos.

Una pequeña obra maestra digna de recomendación.

Otras obras del autor reseñadas en este blog: 

Carta de una desconocida; Leporella

Momentos estelares de la humanidad

jueves, 14 de septiembre de 2017

EL JUGADOR. Fedor Dostoievski

Título: EL JUGADOR
Autor: Fedor Dostoievski (1821-1881)
Editorial: Titivillus
Fecha: 1886
Páginas: 145
Ebook

Aleksei Ivanovich es un joven al servicio del general que convive con una serie de personajes que actúan y se desenvuelven según sus intereses económicos. El protagonista está enamorado de Paulina aunque esta solo le muestra su amistad pero también su indiferencia y desdén.

Desde muy pronto el juego en el casino situado a unos pasos del hotel donde se hospedan en la ciudad balneario de Roulettenburg (Wiesbaden en la realidad) pasará a ser el centro de interés de sus vidas. El juego se convierte en una posible salida a los problemas económicos de muchos de los personajes pero también en la causa de perdición más absoluta.

La historia se desarrolla en el contexto histórico de la sociedad rusa del siglo XIX y supone una crítica a la aristocracia que vive a costa de las rentas y de las herencias familiares. Llama la atención además el hecho de que el  narrador y protagonista haga constantes críticas y alusiones al carácter interesado de los franceses, a su falsedad, a su elegancia aparente para encubrir los más oscuros deseos. También son continuos los comentarios a la actitud de los polacos y a los defectos y virtudes de los rusos e incluso de los ingleses.

Pero por encima de todo esto destaca el tema del amor y sobre todo el tema del juego como atracción hipnótica, como fuerza cegadora que incita al riesgo y reta al azar anulando la razón.

La novela está narrada en primera persona por el protagonista, el cual  declara que esta es el resultado de las anotaciones que él mismo va escribiendo sobre lo que le pasa y sobre sus sentimientos. Decir también que la historia tiene algo de trasfondo autobiográfico pues el autor conoció bien a lo largo de su  vida el acoso de las deudas.

El jugador ha sido para mí una relectura y sigo pensando que es una estupenda novela corta, escrita con la maestría de un grande que aquí demuestra además ser un ávido conocedor del alma de las personas y es que en la obra encontramos un análisis profundo y certero de la psicología del ser humano y como muestra un humilde botón:

Paso días enteros junto al tapete verde observando el juego, sueño con él, me siento embrutecido y me veo cubierto de lodo, como si hubiera caído en una charca.