jueves, 22 de mayo de 2014

LA VELOCIDAD DE LA LUZ. Javier Cercas


Título: LA VELOCIDAD DE LA LUZ
Autor: Javier  Cercas   
Editorial: Tusquets
Colección: Andanzas; 568
Fecha: 2005
Páginas: 305
ISBN 84-8310-298-6
En La velocidad de la luz encontramos una historia de amistad entre dos personajes que se encuentran casualmente pero cuyas trayectorias pronto se entrelazan. Ambos personajes,  cada uno a su manera,  serán víctimas de experiencias cruciales que marcarán su visión de todo cuanto les rodea.
Por un lado está el joven aspirante a escritor que pronto padecerá los estragos del éxito y que es a la vez el narrador de la historia en primera persona. Aquí, Javier Cercas, parece jugar  intencionadamente  a mezclar la ficción de un personaje con su propia realidad de escritor. No es fortuito que dicho autor- narrador aparezca sin nombre.
Por otro lado conoceremos al enigmático Rodney Folk,  profesor de la Universidad de Urbana en EEUU y excombatiente en la guerra de Vietnam, que vive marcado para siempre con la huella de un pasado que no lo deja en paz. Rodney modificará el punto de vista del joven escritor y nos invita a todos a ver la realidad con una mirada más profunda y penetrante.
 Ambos personajes son el eje y el sostén fuerte y poderoso de la obra pues la trama no es más que la constatación de la influencia y paralelismo entre las trayectorias vitales de ambos personajes.
A pesar de que el tema de la guerra de Vietnam no es nada nuevo sino que por el contrario está ya muy trabajado, La velocidad de la luz logra transmitir una historia desgarradora que escarba en la profundidad del alma humana, en el dolor, el sufrimiento, la culpabilidad y de soledad absoluta.
Los temas que predominan en la novela son la amistad, la soledad, la culpa, el éxito y sus consecuencias y los estragos de la guerra, así como su inutilidad y sinsentido, entre otros.
Además en la obra aparecen continuas referencias literarias y reflexiones en torno a la creación artística, algo normal tratándose de la historia de un escritor, el de la novela que estamos leyendo. Destaca por ejemplo las constantes alusiones a Hemingway y concretamente a su cuento Un lugar limpio y bien iluminado por ser éste un espejo de la novela, donde también se palpa la dignidad y la soledad del que ha vivido experiencias terribles.
El ritmo de la obra es el adecuado y me ha parecido un acierto del escritor el halo de misterio con el que envuelve la trama, misterio apoyado por la técnica de ir dejando pistas e interrogantes bien estudiados con el fin de despertar la curiosidad en el lector, aunque he de decir que al final todo es más previsible de lo que se vislumbra en un principio.
Más que el contenido en sí, yo destacaría  la calidad narrativa de la novela, su riqueza léxica, el empleo de un lenguaje culto y a la vez transparente que confiere fluidez a la historia y que consigue llegar al lector.
La velocidad de la luz es una buena novela de un mejor escritor como ya demostró Javier Cercas en su exitosa Soldados de Salamina. Y es que La velocidad de la luz  no se libra de la comparación con su antecesora porque en ella se vislumbra y está muy presente la otra y porque seguramente La velocidad de la luz hubiera  pasado desapercibida si no es por la expectativa creada por el autor con Soldados de Salamina.
Algunas frases extraídas del libro:
. El éxito es letal, una desvergüenza, un desastre sin paliativos, una humillación para siempre.
. El pasado no es un lugar estable sino cambiante, permanentemente alterado por el futuro.
. Encontrar culpables es muy fácil; lo difícil es aceptar que no los hay.

martes, 20 de mayo de 2014

Un lugar limpio y bien iluminado. Ernest Hemingway

Este cuento de Hemingway está muy presente en La velocidad de la luz de Javier Cercas, libro cuya reseña estoy elaborando.

UN LUGAR LIMPIO Y BIEN ILUMINADO
Cuento de Hemingway

Era tarde y todos habían salido del café con excepción de un anciano que estaba sentado a la sombra que hacían las hojas del árbol, iluminado por la luz eléctrica. De día la calle estaba polvorienta, pero por la noche el rocío asentaba el polvo y al viejo le gustaba sentarse allí, tarde, porque aunque era sordo y por la noche reinaba la quietud, él notaba la diferencia. Los dos camareros del café notaban que el anciano estaba un poco ebrio; aunque era un buen cliente sabían que si tomaba demasiado se iría sin pagar, de modo que lo vigilaban.
-La semana pasada trató de suicidarse -dijo uno de ellos.
-¿Por qué?
-Estaba desesperado.
-¿Por qué?
-Por nada.
-¿Cómo sabes que era por nada?
-Porque tiene muchísimo dinero.
Estaban sentados uno al lado del otro en una mesa próxima a la pared, cerca de la puerta del café, y miraban hacia la terraza donde las mesas estaban vacías, excepto la del viejo sentado a la sombra de las hojas, que el viento movía ligeramente. Una muchacha y un soldado pasaron por la calle. La luz del farol brilló sobre el número de cobre que llevaba el hombre en el cuello de la chaqueta. La muchacha iba descubierta y caminaba apresuradamente a su lado.
-Los guardias civiles lo recogerán -dijo uno de los camareros.
-¿Y qué importa si consigue lo que busca?
-Sería mejor que se fuera ahora. Los guardias han pasado hace cinco minutos y volverán.
El viejo sentado a la sombra golpeó su platillo con el vaso. El camarero joven se le acercó.
-¿Qué desea?
El viejo lo miró.
-Otro coñac -dijo.
-Se emborrachará usted -dijo el camarero. El viejo lo miró. El camarero se fue.
-Se quedará toda la noche -dijo a su colega-. Tengo sueño y nunca puedo irme a la cama antes de las tres de la mañana. Debería haberse suicidado la semana pasada.
El camarero tomó la botella de coñac y otro platillo del mostrador que se hallaba en la parte interior del café y se encaminó a la mesa del viejo. Puso el platillo sobre la mesa y llenó la copa de coñac.
-Debía haberse suicidado usted la semana pasada -dijo al viejo sordo. El anciano hizo un movimiento con el dedo.
-Un poco más -murmuró.
El camarero terminó de llenar la copa hasta que el coñac desbordó y se deslizó por el pie de la copa hasta llegar al primer platillo.
-Gracias -dijo el viejo.
El camarero volvió con la botella al interior del café y se sentó nuevamente a la mesa con su colega.
-Ya está borracho -dijo.
-Se emborracha todas las noches.
-¿Por qué quería suicidarse?
-¿Cómo puedo saberlo?
-¿Cómo lo hizo?
-Se colgó de una cuerda.
-¿Quién lo bajó?
-Su sobrina.
-¿Por qué lo hizo?
-Por temor de que se condenara su alma.
-¿Cuánto dinero tiene?
-Muchísimo.
-Debe tener ochenta años.
-Sí, yo también diría que tiene ochenta.
-Me gustaría que se fuera a su casa. Nunca puedo acostarme antes de las tres. ¿Qué hora es esa para irse a la cama?
-Se queda porque le gusta.
-Él está solo. Yo no. Tengo una mujer que me espera en la cama.
-Él también tuvo una mujer.
-Ahora una mujer no le serviría de nada.
-No puedes asegurarlo. Podría estar mejor si tuviera una mujer.
-Su sobrina lo cuida.
-Lo sé. Dijiste que le había cortado la soga.
-No me gustaría ser tan viejo. Un viejo es una cosa asquerosa.
-No siempre. Este hombre es limpio. Bebe sin derramarse el líquido encima. Aun ahora que está borracho, míralo.
-No quiero mirarlo. Quisiera que se fuera a su casa. No tiene ninguna consideración con los que trabajan.
El viejo miró desde su copa hacia la calle y luego a los camareros.
-Otro coñac -dijo, señalando su copa. Se le acercó el camarero que tenía prisa por irse.
-¡Terminó! -dijo, hablando con esa omisión de la sintaxis que la gente estúpida emplea al hablar con los beodos o los extranjeros-. No más esta noche. Cerramos.
-Otro -dijo el viejo.
-¡No! ¡Terminó! -limpió el borde de la mesa con su servilleta y movió la cabeza de lado a lado.
El viejo se puso de pie, contó lentamente los platillos, sacó del bolsillo un monedero de cuero y pagó las bebidas, dejando media peseta de propina.
El camarero lo miraba mientras salía a la calle. El viejo caminaba un poco tambaleante, aunque con dignidad.
-¿Por qué no lo dejaste que se quedara a beber? -preguntó el camarero que no tenía prisa. Estaban bajando las puertas metálicas-. Todavía no son las dos y media.
-Quiero irme a casa.
-¿Qué significa una hora?
-Mucho más para mí que para él.
-Una hora no tiene importancia.
-Hablas como un viejo. Bien puede comprar una botella y bebérsela en su casa.
-No es lo mismo.
-No; no lo es -admitió el camarero que tenía esposa-. No quería ser injusto. Sólo tenía prisa.
-¿Y tú? ¿No tienes miedo de llegar a tu casa antes de la hora de costumbre?
-¿Estás tratando de insultarme?
-No, hombre, sólo quería hacerte una broma.
-No -el camarero que tenía prisa se irguió después de haber asegurado la puerta metálica-. Tengo confianza. Soy todo confianza.
-Tienes juventud, confianza y un trabajo -dijo el camarero de más edad-. Lo tienes todo.
-¿Y a ti, qué te falta?
-Todo; menos el trabajo.
-Tienes todo lo que tengo yo.
-No. Nunca he tenido confianza y ya no soy joven.
-Vamos. Deja de decir tonterías y cierra.
-Soy de aquellos a quienes les gusta quedarse hasta tarde en el café -dijo el camarero de más edad-, con todos aquellos que no desean irse a la cama; con todos los que necesitan luz por la noche.
-Yo quiero irme a casa y a la cama.
-Somos muy diferentes -dijo el camarero de más edad. Se estaba vistiendo para irse a su casa-. No es sólo una cuestión de juventud y confianza, aunque esas cosas son muy hermosas. Todas las noches me resisto a cerrar porque puede haber alguien que necesite el café.
-¡Hombre! Hay bodegas abiertas toda la noche.
-No entiendes. Este es un café limpio y agradable. Está bien iluminado. La luz es muy buena y también, ahora, las hojas hacen sombra.
-Buenas noches -dijo el camarero más joven.
-Buenas noches -dijo el otro. Continuó la conversación consigo mismo mientras apagaba las luces. Es la luz, por supuesto, pero es necesario que el lugar esté limpio y sea agradable. No quieres música. Definitivamente no quieres música. Tampoco puedes estar frente a una barra con dignidad aunque eso sea todo lo que proveemos a estas horas. ¿Qué temía? No era temor, no era miedo. Era una nada que conocía demasiado bien. Era una completa nada y un hombre también era nada. Era sólo eso y todo lo que se necesitaba era luz y una cierta limpieza y orden. Algunos vivieron en eso y nunca lo sintieron pero él sabía que todo eso era nada y pues nada y nada y pues nada. Nada nuestra que estás en nada, nada sea tu nombre nada tu reino nada tu voluntad así en nada como en nada. Danos este nada nuestro pan de cada nada y nada nuestros nada como también nosotros nada a nuestros nada y no nos nada en la nada mas líbranos de nada; pues nada. Ave nada llena de nada, nada está contigo. Sonrió y estaba frente a una barra con una cafetera a presión brillante.-¿Qué le sirvo?- preguntó el cantinero.-Nada.-Otro loco más -dijo el cantinero y le dio la espalda.-Una copita -dijo el camarero.El cantinero se la sirvió.-La luz es bien brillante y agradable pero la barra está opaca -dijo el camarero.El cantinero lo miró fijamente pero no respondió. Era demasiado tarde para comenzar una conversación.-¿Quiere otra copita? -preguntó el cantinero.-No, gracias -dijo el camarero, y salió. Le disgustaban los bares y las bodegas. Un café limpio, bien iluminado, era algo muy distinto. Ahora, sin pensar más, volvería a su cuarto. Yacería en la cama y, finalmente, con la luz del día, se dormiría. Después de todo, se dijo, probablemente sólo sea insomnio. Muchos deben sufrir de lo mismo.
FIN
 
Nota: Las palabras en cursiva aparecen en español en el original.

viernes, 9 de mayo de 2014

PEDRO PÁRAMO. Juan Rulfo


Título: PEDRO PÁRAMO
Autor: Juan Rulfo (Jalisco, 1917 – México D.F., 1986)
Edición: José Carlos González Boixo; 13ª ed.
Editorial: Cátedra
Colección: Letras hispánicas; 189
Fecha: 1998
Páginas: 198
ISBN 84-376-0418-4

Pedro Páramo del escritor, guionista y fotógrafo mexicano Juan Rulfo, fue publicada por primera vez en 1955, dos años después de su otra conocida obra de relatos El llano en llamas.
La novela comienza con la llegada de Juan Preciado a Comala, por recomendación de su madre ya muerta, para conocer a su padre quien los abandonó a ambos. Se encuentra un pueblo desierto donde deambulan los espíritus de los que en un tiempo pasado fueron los habitantes de aquel fantasmagórico lugar. A través de ellos, los lectores de la mano de Juan, iremos descubriendo  la historia de la degradación paulatina del pueblo.
En la trama de la novela destacan dos personajes que actúan en dos tiempos distintos. En el presente está Juan Preciado, el hilo conductor que nos acerca al contenido de la obra y en el pasado hallamos a su padre Pedro Páramo, un dictador sin escrúpulos que somete al pueblo entero y no duda en cometer todo tipo de tropelías y abusos para mantener y aumentar su autoridad tiránica. Sin embargo los demás personajes de la novela que contribuyen eficazmente a  configurar el resultado final, no resultan menos atractivos, como el caso de Susana San Juan, la única persona a la que ha amado Pedro Páramo o el padre Rentería, acosado por el remordimiento y las dudas sobre su mal proceder en la tarea de salvar ánimas, o Dorotea que sirve de interlocutora de la historia, o doña Eduviges, la primera en recibir al visitante, o Abundio, el pobre campesino que jugará un papel importante en el desenlace final. Todos y cada uno de ellos están perfilados magistralmente por el autor, sin excesos, con precisión y sin que falte nada clave en sus esbozos.
Juan Rulfo además ha logrado captar en tan pocas páginas el ambiente rural y la idiosincrasia de los campesinos de los pueblos. Observamos un trasfondo de crítica social a la tiranía del poder representada por Pedro Páramo pero  también a la religión que se deja avasallar y se amolda a los intereses del poder político y económico.
No falta un sutil sentido del humor que recorre la novela y que se hace evidente por citar un ejemplo, en la cena que ofrece el patrón a los revolucionarios con la intención de conocer sus fines para así manejarlos con sus veladas triquiñuelas y la reacción pueril, a la vez que  orgullosa, de ellos.
Una de las características más originales y llamativas de la obra es la novedosa técnica narrativa que emplea el escritor. La historia está contada en fragmentos aparentemente desordenados, sin un orden cronológico, en distintos tiempos y por distintas voces narrativas. Es como una especie de puzle cuyas piezas se nos van presentando poco a poco y que se irán ensamblando en el conjunto hasta configurar el cuadro final como una obra de arte sin fisuras. En un principio el lector probablemente se sienta perdido y perplejo pero ni siquiera eso  impide que pueda disfrutar de la calidad y calidez de la historia.
El narrador no es el mismo a lo largo de la obra sino que va cambiando y unas veces se nos presentará en primera persona y otras en tercera, a la vez que también se entremezcla el tiempo presente y el pasado, lo mismo que la vida y la muerte, el mundo real y el fantasmal que conviven en armonía, que aparecen en un mismo nivel, siendo la muerte tratada como una continuación natural de la vida.
Otro aspecto que contribuye notablemente a que esta novela sea considerada una obra maestra es la concisión y precisión tanto en el contenido, donde hallamos solo lo esencial, lo fundamental para la comprensión de la obra, sin faltar los silencios premeditados que dejan  abierto el campo de la interpretación, como en el continente donde el autor demuestra un manejo eficaz de la elipsis y sobre todo un dominio preciso de la riqueza del lenguaje,  consiguiendo un estilo poético digno de admiración.
Pedro Páramo me ha sorprendido muy agradablemente, me ha parecido una joya de la literatura en lengua española  por su originalidad, por su amenidad, por su precisión y sobre todo por su belleza poética. Es uno de los mejores libros que he leído por lo que pasará a formar parte de mi lista de  favoritos.

sábado, 26 de abril de 2014

NADA. Carmen Laforet


Título: NADA
Autor: Carmen Laforet (1921 – 2004) 
Editorial: RBA Editores
Colección: Narrativa actual; 84
Fecha: 1994
Páginas: 287
ISBN 84-473-0083-8
Carmen Laforet (1921 – 2004) tenía tan solo 23 años cuando ganó la primera edición del premio Nadal en 1944 con esta su primera novela.
Nada es un claro ejemplo de la narrativa realista española de posguerra junto con un magnífico precedente,  La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela (1942). Esta corriente literaria fue el preámbulo del llamado realismo social de la década de los años 50 del siglo XX, e incluso ha sido calificada como pseudoexistencialismo.
La historia comienza cuando Andrea, la joven protagonista y narradora omnisciente, llega a Barcelona para iniciar sus estudios universitarios y se instala en el piso de unos familiares a los que aun no conoce y con los que se verá obligada a convivir. 
En su nueva residencia descubrirá poco a poco la dureza de la realidad cotidiana en una de las etapas más tristes y negras de la reciente historia social y política de España. Acaba de terminar la guerra y nos hallamos en una atmósfera opresiva y miserable donde campan a sus anchas la desconfianza,  el recelo, la envidia y la venganza aunque tampoco faltan ciertos atisbos de ternura y de  generosidad, reflejada solo en algunos de los personajes como Ena, la amiga de Andrea o la madre de esta, o incluso en la abuela y su conmovedor espíritu de sacrificio.  
Ya en el primer capítulo se nos muestra el decepcionante contraste entre el idealismo de la juventud y la mediocridad de la realidad.  Andrea llega a la ciudad cargada de sueños y esperanza de una vida mejor para toparse irremediablemente con el mundo deprimente y asfixiante del piso donde conviven su abuela y sus tíos, una familia que antes fue de clase media pero que ahora malvive en la más absoluta pobreza. En palabras de la autora:
Mi equipaje era un maletón muy pesado – porque estaba casi lleno de libros – y lo llevaba yo misma con toda la fuerza  de mi juventud y de mi ansiosa expectación.
Las paredes tiznadas conservaban la huella de manos ganchudas, de gritos de desesperanza. Por todas partes los desconchados abrían sus bocas desdentadas rezumantes de humedad. Sobre el espejo, porque no cabía en otro sitio, habían colocado un bodegón macabro de besugos pálidos y cebollas sobre fondo negro. La locura sonreía en los grifos torcidos”.  
En toda aquella escena había algo angustioso, y en el piso un calor sofocante como si el aire estuviera estancado y podrido.
Deseaba ansiosamente respirar un soplo de aire puro.
Sentí que me ahogaba y trepé en peligroso alpinismo sobre el respaldo de un sillón para abrir una puerta que aparecía entre cortinas de terciopelo y polvo […] Aquel iluminado palpitar de las estrellas me trajo en tropel toda mi ilusión a través de Barcelona, hasta el momento de entrar en este ambiente de gentes y de muebles endiablados.
Y es que en la novela se respira un ambiente de desolación y angustia, reflejo de la España de posguerra de pobreza, hambre y estraperlo. Solo cuando Andrea sale a la calle y sobre todo cuando aparece en escena su querida amiga Ena y sus compañeros de universidad se puede saborear la libertad y la felicidad.
Los personajes que pueblan la novela son seres extraños, cargados de secretos inconfesables, con sus miedos, sus remordimientos y todas sus frustraciones a cuestas después de haber sufrido una guerra. Son personajes rotos, vacíos, inadaptados y perdidos en medio de la miseria material y también humana.
Especialmente atractivo me ha resultado el personaje de la abuela que todo lo ve y todo lo sabe pero que se afana por dar un tono de normalidad a los hechos,  que vive un poco en su mundo, un mundo creado por ella misma para escapar de la crueldad del día a día. El tío de Andrea, Román, sin embargo representa la maldad del ser humano, la prepotencia que en él no es más que una forma de vengar su fracasada existencia. O Juan, el otro tío, que se siente llevado por la corriente del miedo, la frustración y la desesperanza.
Andrea es la narradora que nos cuenta los hechos en primera persona de forma totalmente subjetiva. Es a través de ella como el lector va conociendo a los demás personajes. Ella no describe la realidad sino lo que siente ante ella, nos muestra la realidad, sí, pero filtrada a través de sus sentimientos y emociones.
Aparecen temas como la soledad, la angustia existencial, el miedo, la violencia contra la mujer (perfectamente ilustrada en la pareja de Juan y Gloria), pero también la amistad, el amor o la bondad (Ena, Pons, los padres de Ena…)
Predomina en la novela el lenguaje sencillo, fluido y bello así como un estilo poético enriquecido con ilustrativas metáforas e imágenes que logran transmitir las sensaciones de la narradora al lector.
Sin duda Nada es una de las grandes obras narrativas que merecen un lugar de lujo en la historia de la Literatura española. 

martes, 22 de abril de 2014

ROJO Y NEGRO. Stendhal


Título: ROJO Y NEGRO
Autor: Stendhal,  Henri Beyle (1783 – 1842) 
Traducción, introducción y notas: Juan Bravo Castillo
Editorial: Espasa Calpe
Colección: Centenario
Fecha: 1998
Páginas: 702
ISBN 84-239-8694-2
Stendhal, seudónimo utilizado por Henri Beyle (1783 – 1842),  es uno de los escritores clásicos más valorados y reconocidos por la crítica  literaria francesa y europea, siendo Rojo y negro la más conocida de sus obras junto a  La cartuja de Parma.
Rojo y negro  se publicó por primera vez en 1830 y la trama argumental aparece muy bien entretejida en el contexto histórico de su época,  los años treinta del siglo XIX en Francia. La novela refleja desde el crítico punto de vista del autor los principales acontecimientos sociales y políticos de una etapa de transición de los últimos años de la Restauración borbónica. De hecho en  la novela son abundantes las alusiones a hechos y personajes concretos de la historia francesa en el terreno político, artístico, intelectual y social, tanto que el lector a veces se pierde en lo anecdótico, en los detalles y guiños del escritor.
Julián Sorel, el protagonista de esta gran novela, es un joven provinciano pobre, pero también inteligente, ambicioso, orgulloso, altivo y sobre todo con un peculiar y profundo sentido del honor. Consigue escalar puestos en la jerarquía social gracias a ciertas amistades y sobre todo gracias a su carismática personalidad y a la atracción que suscita en dos mujeres de la alta sociedad, la señora de Rênal y la señorita Matilde de La Mole.
La novela se sitúa a caballo entre el Romanticismo y el Realismo.
Una novela es un espejo que se pasea por un ancho camino. Unas veces refleja el cielo azul, otras el fango de los cenegales del camino. ¿Por qué acusar de inmoral al hombre que lleva el espejo en su mochila? ¡El espejo refleja el fango y  acusáis al espejo!
Se ha definido también como una novela psicológica pues efectivamente asistimos a las tribulaciones de Julián y de sus dos amantes en medio de unos hechos históricos bien documentados. Stendhal consigue involucrar al lector en los pensamientos más íntimos y polémicos de estos tres personajes que se debaten entre la razón y la pasión, entre el ser y el deber ser, en un ambiente de intrigas amorosas, de corrupción política y moral, de intereses contrapuestos e hipocresía.
Algunos críticos han supuesto que el título, Rojo y negro, podría hacer referencia a los colores de los uniformes de dos instituciones a través de las cuales se podía alcanzar la gloria y el poder terrenal en la época de la obra, el rojo del ejército y el negro del clero. No faltan las críticas abiertas a las malas artes de ciertos arribistas que utilizan  la carrera clerical como una forma de ascenso rápido  al poder, como tampoco faltan las críticas a la nobleza más rancia, superficial  y reaccionaria de la Francia del siglo XIX.
Sin duda Rojo y negro es una gran obra clásica muy recomendable que no puede faltar en la biblioteca de un amante de la narrativa por su calidad, por su atemporalidad en cuanto al comportamiento del ser humano y por lo que significa en la historia de la Literatura. Sin embargo también es cierto que es una novela de su tiempo, tan imbricada en su contexto político decimonónico que puede resultar tediosa para muchos de los lectores del siglo XXI.

lunes, 7 de abril de 2014

La importancia de una buena corrección

¿Cómo es posible que salga a la luz un libro sin la correspondiente y tan necesaria, a veces, corrección ortotipográfica?
¡Qué mala impresión causa en el lector un poco exigente leer un libro que pudiera ser bueno, pero que no lo es por falta de corrección y revisión!
¿Cómo es posible que una editorial lo permita acabando así con su propio prestigio y el del autor?
¿Tan difícil es hacer bien las cosas? No lo entiendo.
 

miércoles, 2 de abril de 2014

LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO. Stephen Chbosky

Título: LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO

Título original: The perks of been a wallflower

Autor: Stephen Chbosky
Traducción: Vanesa Pérez-Sauquillo
Editorial: Alfaguara
Fecha: 2012
Páginas: 257
ISBN 978-84-204-0354-0
Género y tags: Literatura juvenil – Realismo - Adolescencia
Edad recomendada: A partir de catorce años

Charlie se encuentra bastante solo en su primer año de instituto y después de que su mejor amigo se haya suicidado. Pero las cosas empiezan a cambiar cuando conoce a Patrick y Sam, mayores que él pero con los que congenia desde el primer momento. Ellos lo introducen en un nuevo grupo de amigos y lo llevan de la mano a la hora de traspasar la invisible frontera que separa  la infancia con su carga de ingenuidad de la madurez consciente y responsable. 
La grandeza de la novela está en la personalidad del protagonista.  Charlie es un chico distinto, muy especial, tímido, inteligente, sincero, bueno,  leal y con una amable visión del mundo que  él mismo expone en primera persona. Consigue hacerse querer por el lector que poco a poco lo va conociendo y comprendiendo conforme avanza en la lectura.
Los demás personajes, tanto los miembros de su familia, como sus amistades y conocidos también están muy bien perfilados aunque su principal función es la de servir de pilares y contrapuntos para mostrar y configurar el retrato del protagonista que todo lo llena con su peculiar personalidad.
En cuanto a la estructura de la obra hay que decir que está dividida en cuatro partes y que no es casual el hecho de que esté escrita en forma epistolar puesto que las cartas dirigidas personalmente a un lector ficticio, al que se dirige como  “Querido amigo”,  implican una cercanía y una intimidad difícil de conseguir de otra manera. Con ello también se consigue ese tono  íntimo y sincero con el que el protagonista comparte sus vivencias más personales, sus deseos, sus inquietudes y también  sus miedos.
Las cartas están fechadas cronológicamente  y abarcan un periodo de tiempo que va desde el 25 de agosto de 1991 hasta el 23 de agosto de 1992. Un año de transición y cambios en la vida del protagonista.
Resulta una novela curiosa e interesante para todos los lectores aunque especialmente para los jóvenes por muchos motivos, siendo solo uno de ellos el hecho de que aparezcan en ella casi todos los temas que preocupan y ocupan la vida de los adolescentes de hoy: el descubrimiento del amor, la amistad verdadera, el sexo, la homosexualidad…  y también el lado oscuro de la realidad, la violencia, el aborto, las drogas, la pederastia, los malos tratos, la violencia contra las mujeres… Temas en algunos casos delicados  pero que el autor ha sabido tratar con naturalidad y sin excesos innecesarios logrando así acercar la lectura a los intereses y gustos de los adolescentes.
Un atractivo más de la novela son las citas de libros, canciones, películas e incluso series de televisión sobre las que Charlie comparte  sus impresiones con el lector como si de un amigo íntimo se tratara.
Una novela sencilla, entretenida  y emotiva que merece la pena leer. Además puede resultar muy adecuada para fomentar el hábito lector entre los jóvenes más reacios a la lectura.
Algunas citas:
. Solo necesito saber que alguien ahí fuera escucha y comprende y no intenta acostarse con la gente aun pudiendo hacerlo. Necesito saber que existe gente así.
. Y creo que ellos comprendían. Nada en concreto, en realidad. Simplemente, comprendían. Y creo que es todo lo que puedes llegar a pedirle a un amigo.
. La película en sí era muy interesante, pero no creo que fuera muy buena porque no me sentí distinto cuando acabó.
. No puedes quedarte ahí sentado y poner las vidas de todos los demás por delante de la tuya y pensar que eso cuenta como amor. Sencillamente, no puedes. Tienes que hacer cosas […] No lo sé, como agarrarles las manos cuando llega la canción lenta, para variar. O ser el que le pide salir a alguien. O decirle a la gente lo que necesitas. O lo que quieres…
. No hablamos de nada serio ni superficial. Solo estábamos juntos. Y eso bastaba.

Aslepp. The Smiths. Vídeo de youtube
Una de las canciones preferidas de Charlie y que tiene que ver con el contenido de la novela. Charlie dice textualmente: Hay una canción llamada Asleep que me gustaría que escucharas

 

viernes, 28 de marzo de 2014

TERROR EN LA RED 1. El chico que vivía encerrado en una habitación. Álvaro Colomer y Antonio Lozano


Título: TERROR EN LA RED 1. El chico que vivía encerrado en una habitación
Autor: Álvaro Colomer y Antonio Lozano
Editorial: Edebé
Colección: Terror en la red 1/3
Fecha: 2012
Páginas: 205
ISBN 978-84-683-0716-9
Género y tags: Literatura juvenil – Aventura - Suspense
Edad recomendada: De once a catorce años

Nerea, la protagonista de esta historia de suspense e intriga, se ve envuelta en una serie de aventuras tras la desaparición, en extrañas circunstancias, de su hermano Alex. Gracias a la ayuda de un amigo, al que conoce a través de una red social, logrará frustrar los planes malvados de una enigmática secta cuya misión es acabar con las nuevas tecnologías en general y las redes sociales en particular.
Los personajes están muy bien caracterizados, sobre todo el nuevo amigo de Nerea, que es quien da título al libro, “el chico que vivía encerrado en una habitación”. Derek, que así se llama, es el otro pilar de la historia, y se nos presenta como un chico carismático y extraño, características que se adecúan perfectamente a la ambientación de misterio que se pretende en la novela, que aporta su grado de intriga y que despierta la curiosidad del lector.
Resulta todo un acierto la combinación de dos de los temas más atractivos para los lectores a los que va destinada la obra, me refiero al suspense y a las nuevas tecnologías, en este caso los chats y la red social Facebook (aunque no sea ésta, ni mucho menos, la red preferida por los adolescentes).
Muy acertadamente el tema de las nuevas tecnologías aparece en la novela visto desde sus dos caras opuestas; por un lado se destaca sus virtudes y utilidades como medio de información y comunicación rápida e instantánea y por otro lado, se expone sus peligros cuando es utilizada por gente desequilibrada que encuentra en estos medios una vía perfecta para cometer actos delictivos aprovechando la clandestinidad y el anonimato que los caracteriza.
El desarrollo de la trama también resulta interesante y ameno, con altibajos a lo largo de las páginas. El comienzo de esta novela para adolescentes es muy atractivo, promete mucho en el primer capítulo, donde los autores han conseguido despertar el interés del lector, pero después va perdiendo tensión por la mitad del libro para volver con fuerza en la última parte, que se vuelve más dinámica y donde predomina la acción trepidante que nos conduce al bien logrado desenlace.
Terror en la red 1. El chico que vivía encerrado en una habitación es una buena novela juvenil que se lee bien, aunque quizás hubiese estado mejor con menos páginas, más diálogo y párrafos menos extensos, teniendo en cuenta la edad de los lectores para los que está recomendada la lectura de esta historia. 

Lectura compartida con el club de lectura juvenil del IES Torre Olvidada Ha  merecido la pena y además estoy segura de que esta novela leída en solitario por los chicos y chicas que conforman el club se hubiese disfrutado mucho menos de lo que lo hemos hecho compartiendo comentarios y  opiniones sobre ella. Ese es el plus que aportan los clubes de lectura que  sin duda son una magnífica herramienta para fomentar y consolidar el hábito lector, tan necesario para la completa formación de nuestros adolescentes.

viernes, 28 de febrero de 2014

AGOSTO, OCTUBRE. Andrés Barba


Título: AGOSTO, OCTUBRE
Autor: Andrés Barba
Editorial: Anagrama
Fecha: 2010      
Páginas: 146
ISBN 978-84-339-7216-3
Una novela corta y perturbadora sobre un adolescente en plena etapa rebelde, provocadora y transgresora (caminó hacia la ría porque no se debía caminar hacia la ría). El  joven Tomás, que así se llama el protagonista, rememora un verano en que se ve envuelto en situaciones comprometedoras que le hacen traspasar una barrera intolerable.
La novela nos ofrece el conmovedor  retrato psicológico de un joven en pleno proceso de transformación hacia la madurez, en pleno proceso de construcción de su yo, en el momento crucial en que se está en la cuerda floja entre el camino correcto, para el que ha sido educado, y  el camino de la transgresión y la amoralidad, al que se ve arrastrado.
Asistimos, de la mano del autor, al despertar de Tomás  a la violencia, a las drogas, al deseo sexual, a la certeza de la muerte, a la atracción del riesgo. Aparece en la obra muy acertadamente la importancia del poder del grupo como fuerza  arrolladora de la voluntad individual.
Si la primera parte de la novela nos muestra el pecado, la segunda nos acerca a la necesidad de redención, de asumir y reparar las consecuencias negativas derivadas de unos actos, con el fin de  conseguir la aniquilación del remordimiento y obtener el perdón por y para uno mismo.  
Andrés Barba, autor al que a partir de ahora tendré muy en cuenta, porque me ha sorprendido muy gratamente, se ha servido de un estilo intimista, caracterizado por la sobriedad y en algunos pasajes, por el lirismo. Agosto, octubre ha resultado ser una gran novela, muy digna y recomendable por muchos motivos, por ejemplo por lo que tiene de revulsivo y por su capacidad de hurgar en la conciencia humana.

martes, 11 de febrero de 2014

WESTWOOD. Stella Gibbons


Título: WESTWOOD
Autor: Stella Gibbons
Traducción: Laura Naranjo y Carmen Torres García
Editorial: Impedimenta
Fecha: 2012 (cop. 1946)
Páginas: 460
ISBN 978-84-15130-21-5
La célebre autora británica Stella Gibbons (1902-1989) publicó esta novela en 1947, quince años después de su obra más conocida y mejor acogida por la crítica, La hija de Robert Post.
Westwood es un claro ejemplo de literatura inglesa donde  acompañamos a Margaret Streggles, la joven protagonista,  en su desarrollo personal y psicológico. Ella es una maestra romántica, soñadora, responsable y generosa, con aspiraciones culturales, pero también resulta un poco sosa y aburrida.
La novela comienza cuando ella y su convencional familia de clase media se trasladan a vivir a Londres donde pretende cumplir su sueño de introducirse en el ambiente artístico e intelectual de la ciudad. Efectivamente allí conocerá al famoso dramaturgo señor Challis, a su yerno, el pintor de moda Alex Niland y a los demás miembros de la familia cuya influencia irá propiciando su despertar a la realidad y su maduración personal.
Margaret admira e idealiza tanto a esta familia que,  ante los ojos atónitos del lector,  a veces se comporta como una perfecta idiota y ni siquiera reacciona cuando cae víctima de la sumisión y la humillación.  Menos mal que  a lo largo de la novela va madurando y aprendiendo a base de pequeños fracasos y desilusiones que le hacen bajar de las nubes y abrir los ojos a la realidad.
El contrapunto está en su amiga Hilda, muy diferente a ella, alegre, divertida, despreocupada y con una rica vida social y sentimental. Y en una especie de triángulo, si no amoroso, sí al menos  afectivo, está el señor Challis, culto, un poco arrogante, engreído y altanero que subestima a los demás, pero que se vuelve infantil y vulnerable cuando se trata de seducir a bellas jovencitas.
La novela se desarrolla con el trasfondo histórico del bombardeo de Londres durante la Segunda Guerra Mundial, aunque la verdad es que la guerra ocupa un muy segundo plano, es sólo un telón de fondo pues  los personajes pretenden llevar una vida normal.
Westwood posee todos los ingredientes típicos y tópicos de la cultura británica, el omnipresente té, la jardinería, el clima, las fiestas domésticas, la vida cultural y la naturaleza tan presentes en la vida londinense.
Es muy importante la ambientación de la novela plasmada en descripciones minuciosas sobre la flora, el paisaje, los bosques y paseos que abundan en la ciudad.
Westwood es una novela de estilo elegante y a la vez, sencilla y amena, con una historia muy bien contada, que se deja leer fácilmente y que recuerda a las típicas novelas costumbristas de finales del siglo XIX.  Por todo ello es una lectura recomendable a pesar de que no destaca ni sorprende en ningún aspecto concreto.

jueves, 6 de febrero de 2014

INTEMPERIE. Jesús Carrasco


Título: INTEMPERIE
Autor: Jesús Carrasco
Editorial: Seix Barral
Fecha: 2013
Páginas: 221
ISBN 978-84-322-1472-1

El argumento de esta novela no puede ser más sencillo y escueto, nos cuenta la fuga desesperada de un niño que tendrá que aprender a sobrevivir en una solitaria llanura en época de sequía.  En su deambular fugitivo por el páramo encuentra fortuitamente a un viejo cabrero que lo acompañará en su desesperación.
Intemperie es también, en cierto sentido, una novela de superación personal, de maduración, como bien reflejan estas palabras extraídas de la obra.
La intemperie le había empujado mucho más allá de lo que sabía y de lo que no sabía acerca de la vida. Le había llevado hasta el mismo borde de la muerte y allí, en medio de un campo de terror, él había levantado la espada en lugar de poner el cuello. Sentía que había bebido la sangre que convierte a los niños en guerreros y a los hombres, en seres invulnerables.
Los personajes son escasos pero bien perfilados y contundentes y actúan como el verdadero armazón de la historia. El protagonista es el niño que escapa de su casa y de su familia y aunque no sabemos exactamente cuál es el motivo, lo podemos fácilmente intuir gracias a las pistas que el autor va esparciendo a lo largo de las páginas del relato. Luego está el viejo pastor, callado y hermético como el campo, otra incógnita que se convierte en el transmisor intuitivo de una sabiduría primitiva y rústica. El tercer personaje importante es el alguacil, el perseguidor implacable y tirano que, acompañado de sus ayudantes, es el contrapunto de esta brutal historia.
Por otro lado es esencial para la configuración de la novela, y tan  importante como los personajes,  el papel representado por el paisaje natural en que se desarrolla. Intemperie es un título muy acertado para la obra porque sugiere lo que hallamos en el interior, un mundo rural duro y austero, donde se imponen las leyes de la Naturaleza,  una  naturaleza que aquí se nos presenta en su versión  inhóspita y despiadada.
Otro de los aspectos atractivos de la novela de Jesús Carrasco es el manejo de la elipsis, tanto en la forma como en el contenido. En la forma porque no hay referencias toponímicas ni temporales que nos permitan ubicar la novela con precisión, ni siquiera conocemos los nombres de los personajes. En el contenido, porque la información es sustituida muy hábilmente por la suposición, la sugerencia en torno a lo que rodea a la espina dorsal de la historia, nada sabemos del motivo exacto de la huida, de la vida anterior del pastor o de las relaciones precedentes de éste con el representante de la autoridad. Es todo un logro de la novela el hecho de que el silencio sea tan elocuente o más aún que las palabras. Austeridad en el fondo y en la forma, reforzada con una intencionada escasez de diálogos y de acción.
Sin embargo a pesar de la desnudez de la trama, a pesar de que no hay acción y de que el ritmo es más bien lento, el argumento consigue atrapar la atención del lector y despertar su curiosidad.
El autor se vale de un estilo narrativo sin adornos ni artificios, que huye de lo superfluo, un estilo sobrio y poético donde predominan las frases cortas y precisas y sin embargo cargadas de significado, donde no se nombra directamente sino que se sugiere de forma sutil.
La visión que el muchacho tenía de la llanura desde aquella sombra miserable se volvió acuosa. Las leves ondulaciones del terreno, los restos de la acequia y las montañas a las que se dirigían se deformaron en sus ojos.
También es importante la riqueza del vocabulario empleado, con abundancia de términos precisos, propios del mundo rural en general y de la ganadería en particular.
Intemperie es una gran novela que cala en el lector. El autor ha conseguido entretejer una historia muy bien contada, con fuerza y realismo, gracias entre otras muchas cosas, a la ya citada perfecta simbiosis entre la forma y el fondo. Todo un ejemplo de buena literatura que enriquece y hace grande este arte de la narración.
Otras obras del autor en este blog: